miércoles, 18 de marzo de 2009

Naranjas y limones, citropoesia

Naranjas anaranjadas exitantes.
Pechos primorosos exultantes.
Piel dorada de ensueño exigente.
Mirada desdeñosa pero inquisitiva
que mira, perdidamente, perceptiva.

Naranjas anaranjadas sotenidas
por tersos brazos a su medida.
Una falda amplia que esconde
la geografica escultura contenida
La escultura yace de pie comprendida
en el angulo semioscuro de la vida.

Naranjas anaranjadas exquisitas.
Sabor a vida, a miel, imperativa.
Sabor a vida, a hiel, pegiorativa.
Juego dual de sensibilidad.
Apetito inconsciente de sexualidad.

Una experiencia citrica de sensualidad.
Un sabor citrico de versatilidad
Un viaje citrico a la virtuosidad.
Naranjas anaranjadas... meditabundas.

Rosemarie Parra

4 comentarios:

rosita dijo...

estoy esperando los resultados del concurso

Victor A. Bueno M. dijo...

Me encantó

José Niño dijo...

Rosemarie: Me gustó su escrito, referente a la pintura.La alegoría de la mujer desnuda sosteniendo naranjas a la altura de los senos en sus brazos, me recuerda una pintura del pintor francés Gauguin: mujeres aborígenes, semidesnudas, sosteniendo frutas tropicales en sus brazos.Digo esto como hecho curioso (la mujer como fruta que se ofrece), sin menoscabar la originalidad del pintor mexicano. Saludos estimada amiga

Juan Carrizo dijo...

Buen poema Rosemarie,estoy espiando tu blog es hermoso y con radio,está bien nutrido y compaginado ¡¡te felicito!!